jueves, 3 de marzo de 2011

Bienvenida

Les contaré que hace más de 35 años tuve que tomar una decisión que era tan trascendente ,que hasta hoy sigue siendo la más importante que tomé en mi vida. Sí, me cambio la vida para siempre. Había terminado la educación secundaria y, como todos, tuve que enfrentarme a decidir qué estudiaría como profesión que permitiese ganarme la vida, que sería mi quehacer diario y que, sobre todo, sí podría disfrutar de ese quehacer. Con tan poca información disponible (años 70 del siglo pasado), no teníamos internet. Los referenciales eran solo los familiares o amigos exitosos en determinadas disciplinas. Se contaba con algunos libros sobre "orientación vocacional", alguna que otra academia que solo preparaba para las profesiones más tradicionales. En este escenario, fue un familiar que había estudiado Sociologia en la UNMSM quien fue la persona que, por primera vez, me habló de la Investigación Operativa. Una carrera nueva de ciencias que recién se había creado en San Marcos. La única descripción de la misma aparecia en el prospecto de ingreso a la Universidad y lo más emocionante decía que el profesional se dedicaría a la "creación de modelos matemáticos para la optimización de procesos usando computadoras".

Recordemos que el mundo de las computadoras era totalmente esotérico, casi mágico. Los equipos eran gigantescos y su capacidad mínima a juzgar por los equipos de hoy. Los que trabajaban en Sistemas computarizados eran parte de una élite que tenía ingresos fabulosos.
Así pues, empecé a estudiar. Muy rápidamente estando en los primeros ciclos, me posicione en una empresa transnacional de computadoras con un super sueldo y grandes prestaciones. Tuve la oportunidad de que me envíen al extranjero a perfeccionarme en sus equipos. Mi formación académica pasó a segundo plano. Era un especialista en equipos de alta tecnología y de última generación. Realmente fácil. Pero esta historia empieza a cambiar con la aparición de la PC (computador personal) que revolucionaron y masificaron este conocimiento muy rápidamente. Mi dedicación a los estudios de IO es retomada y culmino con éxito mi formación con mi graduación. Solo había hecho carrera laboral en sistemas computacionales. Ya era desarrollador de software con empresa propia y un buen número de clientes. Era medianamente exitoso. Mis conocimientos de IO eran herramientas escondidas que me permitian sobresalir entre los profesionales de sistemas con quienes competía, eran ases escondidos.

Hoy, en mis cuarteles de invierno, veo con preocupación que la Escuela de IO se ha convertido en una puerta falsa para el ingreso a la universidad por la poca demanda de alumnos por la carrera. A los chicos los veo en Facebook desorientados sobre su futuro profesional. Estoy participando en un conversatorio y en una Asociación de gente de IO, pero cuyos dirigentes son profesores en la Universidad. Existe un cordón umbilical que no deja que se visualice totalmente la problemática de la carrera y es así que decidimos con otros colegas de mi generación crear este Instituto, con la única finalidad de difundir y desarrollar el mercado laboral para los nuevos profesionales de IO.

1 comentario:

  1. tiene ud un buen punto de vista, y experiencia, pues ah visto en todo este tiempo, los cambios y retrocesos de la carrera.

    digame en la ultima parte habla ud sobre un instituto a que se debe

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